• Artículos

    CUBA

    Published by:
  • Artículos

    La hipocresía belicista de Occidente: mienten sobre la guerra mientras nos hunden en la pobreza

    La hipocresía belicista de Occidente: mienten sobre la guerra mientras nos hunden en la pobreza

    Por Carlos Martínez, politólogo – Soberanía y Trabajo

    Cuatro años llevamos ya de escalada bélica en el este de Europa y, lejos de aclararse el panorama, lo que emerge con nitidez es la podredumbre de un sistema informativo y político que ha hecho de la mentira su principal arma de combate. Asistimos a un espectáculo dantesco donde los grandes medios occidentales, esos mismos que se llenan la boca con la defensa de la democracia y los valores europeos, nos ocultan la verdad más básica: quién empezó todo esto. No fue una decisión unilateral de Moscú en el vacío, sino la culminación de décadas de expansión depredadora de la OTAN, orquestada por el sionismo más agresivo encarnado por figuras como Biden o tras él Netanyahu y la ultraderecha global que representa Donald Trump en nuestros días.

    Hemos visto como el pasado 18 de Marzo llegaba Zelenzky a Madrid y era recibido por el presidente Sánchez que considera su amigo a un tipo que encarcela a los socialistas en Ucrania y le promete mil millones, cuando aquí son tan necesarios para construir de una vez vivienda pública, fortalecer la sanidad pública, hacer que los ferrocarriles funcionen… En lugar de subvencionar una guerra perdida y a la extrema derecha corrupta ucraniana que gobierna.

    Pero ojo, no nos engañemos por las apariencias. Ahora que las bombas caen sobre Irán y el Líbano y la destrucción es un hecho, el globalismo mediático y sus círculos woke se ven obligados a disimular su odio profundo. Disimulan mal su desprecio por Irán y su Revolución, por el Sur Global y sus ansias de emancipación, por el mundo árabe y el islam. Les duele tener que condenar la guerra, pero lo hacen más por su visceral oposición a Trump —a quien consideran una amenaza para su propio establishment— que por verdadera solidaridad con los pueblos oprimidos. Recordemos su silencio cómplice durante el genocidio en Palestina, un genocidio que el Partido Demócrata de EE. UU. no solo no impidió, sino que facilitó con armas y cobertura diplomática.

    Esta guerra imperialista, desatada por la anglosfera y su socio sionista para intentar revertir su crisis sistémica, tiene dos caras igualmente terribles. La primera, la más obvia, es la muerte y la destrucción que siembra en Ucrania, un país convertido en carne de cañón de los intereses geopolíticos de Washington. La segunda, la agresión sionista contra Irán, la que nos golpea directamente en España, por la devastación económica que se avecina. La subida del precio de los combustibles y del gas natural, provocada por las sanciones y la guerra, va a disparar la inflación y a empobrecer aún más a las clases trabajadoras.

    Mientras los precios se desbocan y las familias no llegan a fin de mes, en España reina el más absoluto ultra liberalismo sustentado por un Gobierno incapaz de frenar la especulación y el abuso de los mercados. Ni el PSOE y sus socios, ni PP, ni VOX, con sus distintos matices y apoyos mediáticos, nadie del arco parlamentario está dispuesto a tocar los dogmas sagrados del “libre mercado”. En el fondo, todos comparten el mismo credo neoliberal que impide cualquier control de precios o intervención estatal para proteger a los más débiles. Prefieren que los trabajadores paguen la factura de esta guerra imperialista antes que tocar un ápice los beneficios de las grandes corporaciones y sus negocios ya sean de guerra, mercancías o servicios.

    Esta crisis nos demuestra, una vez más, la naturaleza intrínsecamente violenta y depredadora del capitalismo. Las democracias liberales, en su versión más descarnada, no son más que el ariete con el que los ricos y las multinacionales machacan a los pueblos para mantener sus privilegios. El capitalismo nos machaca, sí, y lo hace con saña. Lo de Cuba es un ejemplo de libro, necesitan rendirla por hambre para acabar con una revolución que lleva décadas plantándole cara al Imperio y por supuesto dando mal ejemplo al mundo. La situación de Cuba demuestra la barbarie del capitalismo. Por eso la hemos de apoyar.

    Pero detrás de esta barbarie hay una estrategia consciente. Los capitalistas de la anglosfera y sus jefes sionistas necesitan el caos global. Necesitan guerras, inflación y desabastecimiento para justificar el control social, para acelerar el empobrecimiento de la mayoría y para intentar destruir, de una vez por todas, cualquier atisbo de soberanía en el Sur Global. Quieren acabar con los procesos de liberación nacional, con los gobiernos que anteponen el interés de su pueblo al dictado de los mercados. Quieren un mundo polarizado entre una élite multimillonaria y una masa empobrecida y sin derechos. Frente a eso, solo nos queda la organización popular, la defensa de nuestra soberanía y la lucha por un mundo que ponga la vida y las necesidades de los pueblos por encima del beneficio de unos pocos… Y la alianza con el “Sur Global” y sus movimientos en defensa de la soberanía y un mundo al menos diferente.

     

     

    Published by:
  • Artículos

     

    •  
    Published by:
  • Artículos

    El pensamiento secuestrado y la teocracia del Imperio: La guerra contra Irán desde la raíz

     

     

     

     

     

     

     

    El pensamiento secuestrado y la teocracia del Imperio: La guerra contra Irán desde la raíz

    Por Carlos Martínez, politólogo y presidente de Soberanía y Trabajo

    En el fragor de la guerra que Estados Unidos e Israel han desatado contra Irán, la gran maquinaria de propaganda occidental opera a pleno rendimiento. Nos hablan de democracia, de liberación, de derechos de las mujeres y de lucha contra el terrorismo. Pero un análisis materialista, que es el único que nos permite desentrañar las verdaderas relaciones de poder, nos obliga a mirar más allá de la cortina de humo. Nos obliga a poner al descubierto las ideas que, desde la sombra, apoyan a los impulsores de la guerra y les otorgan la fuerza «moral» necesaria para atacar, destruir, imponer y cometer genocidios. Porque estos señores de la guerra están muy lejos de querer «imponer» la democracia y mucho menos de defender a las mujeres. Su impulso es más profundo, más oscuro y, para ser precisos, más teológico de lo que estamos dispuestos a admitir.

    Antes de entrar en el meollo, es obligatorio, en estos días tristes, hacer una pausa y un reconocimiento. La gran Susan George acaba de fallecer, y su pérdida es incalculable para el pensamiento crítico. Quienes militamos en ATTAC tuvimos el privilegio de conocerla, de compartir trincheras. Recuerdo con cariño su ejemplar dedicado de El pensamiento secuestrado, editado por Icaria en 2007. En aquel libro, Susan, con su lucidez implacable, ya destripaba el entramado de fundaciones ultraconservadoras y religiosas, esa tela de araña tejida en Estados Unidos que iba a cambiar el pensamiento de las grandes sociedades occidentales. Lo que ella describió como una amenaza latente es hoy la estructura política dominante. Su obra es la brújula sin la cual no podemos entender cómo el mesianismo y el dinero se fusionaron para secuestrar no solo el pensamiento, sino la política exterior de la potencia hegemónica.

    Es curioso, y profundamente desvergonzado, ver cómo liberales, woke supuestamente de izquierdas, ultraderechistas y conservadores de toda laya se unen para señalar a Irán como una teocracia retrógrada. Lo hacen para justificar su destrucción. Pero si aplicamos el mismo rasero, el edificio se les cae encima. El ente sionista de Israel no es una democracia como la Noruega; es un estado religioso judío que discrimina legalmente a quienes no son judíos. Su razón de ser, para una parte fundamental de su población y su gobierno, no emana de la voluntad popular, sino de un mandato divino: ser el «pueblo elegido» con derecho a usurpar Palestina porque Yahvé se la entregó. Eso no es política, es teología aplicada con tanques y bombas.

    Pero el matrimonio sagrado que impulsa esta guerra no se entiende sin mirar a Washington. Como ya advertía Susan George, las sectas religiosas bíblicas, los cristianos-sionistas, han tomado el poder en Estados Unidos. No hablo de los luteranos europeos o de un cristianismo social, sino de sectas protestantes fundamentalistas, que han hecho suya la causa del Estado de Israel por una razón muy concreta: creen que el regreso de los judíos a Tierra Santa y el control de los lugares sagrados es un requisito indispensable para el Armagedón, para la segunda venida de Cristo. Para ellos, el mundo no tiene futuro; se acaba. Y si se acaba, lo único que importa es forzar ese final para cumplir la profecía. Son nihilistas apocalípticos con las manos en el poder y los pies en el Despacho Oval.

    Esta oligarquía, que mezcla el capitalismo más depredador con el fervor milenarista, ha encontrado en el sionismo religioso judío un espejo donde mirarse. Los sectores ultra ortodoxos y de extrema derecha que dominan la política israelí (los mismos que hablan de anexionarse Cisjordania y borrar Palestina del mapa) también esperan un mesías, violento y conquistador. Para ellos, la expulsión de los palestinos no es un crimen de guerra, sino el cumplimiento de un designio.

    En esta confluencia de mesianismos, la guerra contra Irán adquiere una dimensión apocalíptica. Irán, en la teología de estos locos, es la pieza que falta. La «Gog y Magog» moderna que debe ser derrotada para que el Mesías venga (sea judío o Cristo). Por eso no buscan un acuerdo, no buscan la paz. Buscan la destrucción. La III Guerra Mundial no es un riesgo colateral para ellos; para estas teocracias sionistas (judías y protestantes), sería un pequeño incidente, un trámite profético, quizás incluso una ayuda para acelerar el fin de los tiempos y la victoria final de «su» dios.

    Occidente, con su falsa superioridad moral, nos vende la guerra como un conflicto geopolítico por el petróleo o por el programa nuclear. Eso es cierto, pero es solo la capa superficial. La raíz, la energía que moviliza a las bases electorales de Trump y a los gobiernos de Netanyahu, es esa mezcla explosiva de racismo, supremacismo y mesianismo. Son racistas porque se creen el pueblo elegido; son supremacistas porque consideran a los palestinos a los musulmanes, a los católicos y ortodoxos orientales como obstáculos desechables en su historia sagrada. Su extensión en diversas zonas de occidente no es fruto de la casualidad, sino de los intereses políticos de Estados Unidos e Israel, que financian y promueven a estas iglesias y lobbies para crear una quinta columna que justifique sus guerras desde el púlpito.

    Por eso, desde un análisis materialista, debemos denunciar la hipocresía. No se trata de una lucha entre la democracia secular y la teocracia. Se trata de una guerra del imperialismo, que se ha revestido ahora con Trump y Netanyahu de un manto teológico ultra reaccionario para justificar lo injustificable.

    Mientras tanto la Unión Europea ha renunciado a su propia civilización europea, por tanto al laicismo y el humanismo; a la razón; al derecho romano y a la filosofía griega, para entregarse a la religión del consumo neoliberal, el cambiar el sentimiento por el materialismo y la sumisión al poder anglosajón al haber renunciado a la soberanía popular sustituyéndola por la burocracia de Bruselas y la dependencia de los EEUU y el sionismo. Por eso la UE es ya irrelevante, solo sirve para perjudicar a los pueblos del continente y dotar de tropas auxiliares al imperio. En eso si que hemos copiado al imperio romano, los galos, los iberos, los celtas, los germánicos, volvemos a dotar de tropas auxiliares al Imperio Romano 2.0 y al Calígula 2.0 que nos domina. Pero antes hemos enterrado lo que según Susan George son las grandes aportaciones de Europa al mundo, el estado social y añado las conquistas del movimiento obrero hasta la victoria de 1945 e incluso los años sesenta y el marxismo.

    El «pensamiento secuestrado» del que hablaba Susan George ha tomado el poder y nos arrastra a todos al matadero. Nuestra tarea es desenmascarar esas ideas, mostrar la sombra que proyectan y recordar que, detrás del ruido de las bombas en Teherán, hay una voz que susurra en Washington y Jerusalén: «Así lo ha querido Dios». Y contra esa locura, solo cabe oponer la razón de los pueblos, la solidaridad de clase y la lucha por la paz.

     

     

    Published by:
  • Artículos

    ¡NO A LAS AGRESIONES IMPERIALISTAS DE EE.UU. E ISRAEL CONTRA IRAN Y LIBANO! ¡¡NO A LA GUERRA!!

    El pasado 28 de Febrero el presidente de EE.UU. Donald Trump en alianza con el primer ministro de Israel Benjamin Netanyahu entraron en guerra con Irán, bombardeando numerosas ciudades, decenas de hospitales y escuelas, y matando hasta la fecha más de 1.200 personas, cometiendo crímenes de guerra como el asesinato de más de 180 niñas en la escuela femenina de la ciudad de Manib, y asesinando al líder de Irán Ali Jameneí y gran parte de la cúpula político militar de dicho país. La agresión imperialista de D. Trump, que ha ignorado su obligación de solicitar la autorización de iniciar la guerra al Congreso de EEUU, ha incendiado la región de Oriente Medio.

    En efecto, la respuesta del gobierno de Irán ante la agresión ha golpeado con misiles las numerosas bases militares de EE.UU. en la región y ha cerrado el estrecho de Ormuz por donde circula el 20% del petróleo y del gas natural licuado en el mundo. Además, el gobierno de Israel ha extendido la guerra contra Líbano, bombardeando y matando más de 200 personas.

    Esta guerra, además de los riesgos de escalada que arrastren al conflicto a otros países del mundo, especialmente a países miembros de la OTAN, ha tenido inmediatas consecuencias económicas a escala mundial al dispararse los precios del petróleo y del gas, ocasionando importantes descensos en las bolsas y amenazando el crecimiento económico, especialmente en EE.UU. que acumula una deuda de 38 billones 856 mil 700 millones de dólares, de las cuales 2 billones 480 mil millones durante la actual presidencia de Trump, en un contexto de creciente debilidad de dólar como moneda de cambio y reserva a escala internacional. Si la guerra se prolonga varios meses puede provocar una nueva recesión económica mundial.

    Desde su toma de la presidencia de EEUU, Trump ha amenazado a decenas de países, anunció su voluntad de anexionarse Canadá y Groenlandia; el 22 de junio de 2025 bombardeó instalaciones nucleares en Irán; inició una guerra arancelaria contra el resto del mundo con la finalidad de obtener más beneficios; presionó a los países de la OTAN para que aumenten el gasto militar hasta el 5% del PIB y compren armamento y municiones a EEUU, amenazando a países como España por no cumplir dicho objetivo. Tras bloquear Venezuela con su armada y destruir decenas de barcos asesinando a sus tripulantes con la excusa de narcotráfico, el 3 de enero de 2026 bombardeó Venezuela y su capital Caracas, en el marco de una operación para secuestrar el presidente Nicolás maduro y su esposa la diputada Cilia Flores. Donald Trump anunció públicamente que su objetivo era el control de las riquezas de Venezuela, especialmente su petróleo, para evitar que se exporte a países como China o Cuba. Posteriormente, amenazó nuevamente a Groenlandia, México, Colombia y reiteradamente a Cuba.

    Al mismo tiempo, ha aplicado graves recortes del gasto social en EE.UU., especialmente en sanidad, golpeando a la clase rabajadora y sectores vulnerables, mientras reduce los impuestos a la élite más rica, y acomete una campaña de deportaciones masiva e ilegal de personas inmigrantes, asesinando a activistas que defendían sus derechos. Además, promueve una campaña para fortalecer las organizaciones de ultraderecha y fascistas a nivel mundial, como Milei en Argentina y VOX en España, con el objetivo de crear un orden internacional que destruya los derechos laborales y sociales de las clases trabajadoras e imponer su dictadura a favor de los grandes ricos y oligarcas.

    LA RESPUESTA DEL PRESIDENTE DEL GOBIERNO PEDRO SANCHEZ: ¡NO A LA GUERRA!

    Pedro Sánchez condenó el genocidio cometido por el gobierno de Israel en la franja de Gaza en Palestina donde han sido asesinados cerca de 80.000 personas, de las cuales el 70% mujeres y niños y niñas con la complicidad de Estados Unidos que ha suministrado armas, dinero, e información a Israel, sin embargo se ha negado a romper relaciones diplomáticas con Israel. En la agresión de EEUU a Venezuela condenó la “violación de la legalidad internacional”, pero sin ir más lejos en la exigencia de responsabilidades a Donald Trump en el secuestro del presidente Nicolás Maduro y su esposa Cilia Flores. Pedro Sánchez ha condenado con rotundidad la agresión de EEUU e Israel a Irán por vulnerar la legalidad internacional y ha prohibido el uso de las bases de Rota y Morón de la Frontera a las fuerzas armadas de EEUU en la guerra contra Irán, y en sus explicaciones a la ciudadanía ha recuperado el lema de “¡No a la guerra! durante las masivas movilizaciones contra la invasión de EEUU en Irak el 20 de marzo de 2003, con la excusa nunca demostrada que el régimen irakí poseía armas de destrucción masiva. A continuación, también ha condenado el lanzamiento de mísiles y drones por Irán contra las bases de Estados Unidos en los países cercanos a Irán y ha enviado una fragata, en complicidad con las fuerzas navales de otros países de Europa con la excusa de defender a Chipre de los drones que ha lanzado Irán. El reciente anuncio del presidente de Francia Macron de enviar una misión conjunta internacional, con 8 fragatas, 2 portahelicópteros y un portaviones de Francia para reabrir el estrecho de Ormuz, extiende el peligro de arrastrar países de Europa a la guerra.

    Mientras la defensa del “No a la guerra” de Pedro Sanchez contra la agresión a Irán ha sido recibida con simpatía por una mayoría de la sociedad española, y ha encontrado el apoyo de otros países a nivel mundial, también ha sufrido la rotunda condena y amenazas de Donald Trump, que ha advertido que utilizará las bases de Rota y Morón de la Frontera cuando él quiera. Las direcciones de VOX y el PP, se han alineado con la agresión militar de Trump, en un acto de vasallaje hacia Trump y de traición a la soberanía del estado español, poniendo al desnudo su carencia de patriotismo.

    Sin embargo, ante la demencia imperialista de Trump, no basta con condenar la guerra y prohibir temporalmente el uso de las bases, hay que dar pasos decisivos para que nunca pueda utilizar las bases, lo cual exige romper el tratado con EEUU y cerrar dichas bases. Además, hay que salir de la OTAN, organización que dirige y controla Estados Unidos y su presidente Trump. Solamente, desde la coherencia, el estado español recuperará su plena soberanía, podrá apostar por la neutralidad, y obtener la credibilidad del resto del mundo de que es un país pacífico y solidario.

    LLAMAMOS A LA CIUDADANÍA, A LA CLASE TRABAJADORA Y A LAS ORGANIZACIONES POR LA PAZ, SOCIALES, CÍVICAS Y POLÍTICAS A MOVILIZARSE CONTRA LA ESTRATEGIA BELICISTA DE EEUU E ISRAEL, CON EL LEMA ¡NO A LA GUAERRA!

    Ante la enorme gravedad de la agresión de EEUU e Israel contra Irán y Líbano, con importantes riesgos que escale, se extienda, y nos arrastre a una guerra mundial; ante las terribles consecuencias de muertes de seres humanos, y de una brutal crisis económica que golpeará a la mayoría social, hay que movilizarse en España y a nivel internacional para detener las agresiones imperialistas de EEUU e Israel, parar la espiral belicista de Trump, que puede extenderse contra otros países como Cuba, etc., También, para derrotar a las organizaciones de ultraderecha, como VOX, que nos arrastran a la barbarie, recortando los derechos laborales, sociales, cívicos y democráticos.

    Llamamos a promover una amplia unidad para organizar y convocar manifestaciones y concentraciones en defensa del ¡NO a la guerra!, por el cierre definitivo de las bases de Rota y Moron de la Frontera, la salida inmediata de la OTAN, la reducción drástica del gasto militar, apostar por la neutralidad y la mediación en los conflictos para alcanzar la paz, cooperación solidaria y reforzar las relaciones económicas con los BRICS, etc.

    ¡Avancemos en la constitución de un Frente antimperialista y antifascista!

    10 de marzo 2026

    SOCIALISMO 21

     

     

     

    Published by:
  • Artículos

    ¿Qué es el fascismo? Una respuesta materialista para el siglo XXI

    Por Carlos Martínez, politólogo y miembro de Soberanía y Trabajo

    La irrupción de la extrema derecha en la arena política global ha reabierto un cajón de sastre teórico del que todos se sirven, pero pocos ordenan. Asistimos a un debate enmarañado donde se confunden términos, se diluyen responsabilidades y, lo que es peor, se banaliza la historia. Entre el auge del trumpismo, el nacional-populismo europeo y la reacción cultural al fenómeno woke, muchos se preguntan: ¿esto es fascismo? Pero la pregunta, para un marxista, para un materialista, no puede ser nominalista. No se trata de encajar la realidad en un diccionario ideológico, sino de interpretar los hechos en su crudeza para transformarlos.

    El wokismo, entendido como una degeneración identitaria y posmoderna del socialismo y también del comunismo cooptado por fundaciones burguesas y globalistas, ha hecho un flaco favor a la izquierda, de hecho la ha roto y desprestigiado. Al colonizar el discurso progresista con una retórica neoliberal envuelta en banderas arcoíris –que son muy dignas, pero en su espacio y no como banderas de izquierdas, sino de libertad individual-, ha creado un vacío. Ese vacío, ese desprecio por lo material en favor de lo simbólico, es el caldo de cultivo perfecto para que la ultraderecha se vista de «protectora de los trabajadores». Pero cuidado: confundir al woke con el fascismo, o peor aún, dotar al fascismo de una pátina intelectual que nunca tuvo, es un error garrafal. Analicemos los hechos.

    El Fascismo: Un Parto de la Reacción Burguesa

    Para entender qué es el fascismo, debemos viajar a su cuna: la Europa de entreguerras. No nace de un debate filosófico en un salón, sino del miedo irracional de una clase media empobrecida y, sobre todo, del pánico de la burguesía ante la amenaza revolucionaria. En Italia, el bienio rosso (1919-1920) con sus ocupaciones de fábricas en Turín y Milán, aterrorizó a los industriales. El fascismo de Mussolini, un ex socialista reconvertido, fue la solución violenta y paramilitar que la burguesía necesitaba para domar a la clase obrera.

    El fascismo no hace una revolución. La marcha sobre Roma no es un asalto al poder popular, sino una negociación con la corona y la aristocracia. El poderoso conde Ciano no es un error en la matriz fascista, es su destino. Mussolini pacta con el rey, protege la propiedad privada y se alía con los terratenientes. Su «programa social» es un señuelo, un hueso roído para dividir a los trabajadores

    mientras los camisas negras asesinan a diputados socialistas como Giacomo Matteotti o Gramsci muere de enfermedad en una cárcel fascista.

    El paralelismo con Alemania es absoluto. El nazismo, o fascismo alemán, no empieza su matanza por los judíos. Los primeros campos de concentración, como Dachau, se llenan de comunistas y socialdemócratas. El enemigo jurado de Hitler no es solo una raza, es el «bolchevismo judío», una amalgama ideológica que le permite fusionar su odio antisemita ancestral con la necesidad de aplastar a la clase trabajadora organizada. La noche de los cuchillos largos no es un accidente; es la purga de las alas «socializantes» de las SA para tranquilizar al gran capital y a la aristocracia prusiana que lo aupó al poder.

    El Caso Español: Señoritos y Tapias de Cementerio

    No seamos ingenuos. En España, la discusión sobre si la Falange era o no fascista es una ofensa a la memoria histórica. Nuestro fascismo patrio, encarnado por José Antonio Primo de Rivera, no es una excepción exótica, es la regla en su máxima expresión. José Antonio, hijo del dictador y matarife del Protectorado de Marruecos, heredero de una casta de señoritos de Jerez, no vino a hacer una revolución nacional-sindicalista. Vino a defender «la obra de su padre»: una dictadura clasista y liberal para los suyos.

    La Falange, fusionada con las JONS de Ramiro Ledesma, se nutrió de los hijos de la burguesía y la aristocracia, que veían en ella un instrumento para mantener sus privilegios. Se apropiaron de la figura mística del doncel castellano para ungir a sus caídos, pero su verdadera liturgia era otra: los paseos nocturnos y los fusilamientos en las tapias de los cementerios.

    Vergüenza debería dar a quienes hoy intentan un debate intelectual sobre si FET y de las JONS era un movimiento fascista o un autoritarismo católico. Que se lo pregunten a las siete mil personas asesinadas en las tapias del cementerio de Granada. Que se lo pregunten a los maestros republicanos, a los anarcosindicalistas a los socialistas y a los comunistas que llenaron las cunetas de este país. Franco superó a Mussolini en saña. Nuestros campos de exterminio no tenían hornos, tenían tapias de cementerio y fosas comunes. Reivindicar hoy el franquismo, o matizar su violencia, es apoyar implícitamente esas matanzas de obreros por el mero hecho de querer una vida digna.

    Por eso, cuando preguntamos si VOX condena el franquismo, no es una cuestión de postureo histórico. Es una línea roja democrática. Quien no es capaz de repudiar el asesinato de la clase trabajadora como proyecto político, lleva esa esencia en su ADN, aunque la disimule con trajes y discursos institucionales.

    El Fascismo Hoy: Sin Camisas Negras, con Traje y Corbata

    Sería un error buscar en el siglo XXI los correajes, las camisas pardas o los discursos explícitamente totalitarios de los años 30. El fascismo, como estrategia de la burguesía en crisis, muta. Lo vimos en Chile: una dictadura neoliberal que, si bien no encajaba en el molde clásico del fascismo europeo, cumplía la misma función: aplastar por la fuerza un proyecto de emancipación de la clase trabajadora para imponer por sangre el dogma ultraliberal de la Escuela de Chicago.

    Hoy, formaciones como VOX en España beben de esa fuente. Son nostálgicos del franquismo en lo cultural, profundamente antimarxistas en lo ideológico, y ultraliberales en lo económico. Su objetivo no es instalar un régimen de partido único (aunque no les temblaría el pulso si hiciera falta), sino vaciar lo público, liquidar las pensiones y entregar la soberanía nacional a los designios de Estados Unidos y las grandes corporaciones. Son, en esencia, el ariete de los ricos contra los trabajadores.

    Da igual, entonces, la etiqueta académica exacta. Un obrero del Cabañal, de Mislata, de Terrassa o de Vallecas, que ve cómo su barrio se degrada, cómo su poder adquisitivo se hunde y cómo una izquierda engreída y caviar le habla de identidades mientras esquiva sus problemas materiales, puede sentirse tentado por el discurso fácil de la ultraderecha. Puede votarles por decepción. Y ahí reside nuestra responsabilidad.

    La Tarea: Desenmascarar para Recuperar la Centralidad Obrera

    No podemos competir en el terreno de lo identitario con quien lo hace mejor y de forma más simplista. Nuestra lucha debe ser materialista. Desenmascarar a VOX no es solo llamarles «fascistas» en un mitin; es demostrar en cada barrio que sus políticas en los ayuntamientos y autonomías donde gobiernan recortan servicios, privatizan la sanidad y empobrecen a la clase trabajadora. Es evidenciar que su supuesta defensa de los trabajadores es una mentira, un señuelo para pescar votos en el río revuelto que deja una izquierda desnortada.

    La sangría de votos no viene de Podemos o de Sumar, viene en gran parte de votantes del PSOE decepcionados y de trabajadores que antes se abstenían y ahora miran a la extrema derecha con simpatía. Esa es la batalla. Por eso, mientras denunciamos las políticas neoliberales del PSOE y la deriva identitaria de Podemos y Sumar, tenemos la obligación moral y política de desmontar el fraude de VOX. Porque el enemigo principal, el que históricamente ha fusilado a la clase obrera cuando esta se levantaba, es el mismo de siempre. Hoy no lleva pistola, lleva un escaño y un discurso tramposo. Y hay que desenmascararlo sin descanso.

    Published by:
  • Artículos

    IRAN. ? III GUERRA MUNDIAL ?

    Published by:
  • Artículos

    !QUIETO TODO EL MUNDO!

    Published by: