Socialismo21 » 14 julio, 2013

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Julio Anguita: “Hay condiciones para una revolución”

descargaTexto completo de la entrevista del diario El Comercio a Julio Anguita

Conversaciones sobre la III República’. El nuevo título de Julio Anguita y Carmen Reina no esconde su contenido. Ni lo pretende. El excoordinador de IU llegó ayer a Gijón de la mano de la editorial El Páramo para presentar el libro con el que lanza un claro mensaje de cambio a la sociedad. Una sociedad, anima, que ha de hacerse con el control de los acontecimientos.

-Recala en Asturias para hablar de república. Y lo hace con un libro.

-Es un libro de dos autores, que recoge una propuesta muy concreta de tercera república. Creemos que el momento de pasear la bandera republicana y hablar de ella de manera inconcreta -o refiriéndose siempre a la segunda- ya ha pasado. Es la hora de presentar una propuesta concreta. En el libro, los autores explicamos los motivos que nos llevan a hacer la propuesta y hablamos, por ejemplo, de la austeridad inherente a la república -muy diferente a la defendida por el gobierno, porque república no significa vivir mal-, del estado federal o de la importancia de Iberoamérica, mayor que la de Europa.

-Hace poco se formó un gran revuelo cuando dijo que habría que meter al Rey en un tren y ponerle en la frontera.

-No fue exactamente así: me preguntaron y contesté, pero siempre existe cierta tentación por parte de los medios… No quiero hablar del Rey. Lo que siempre he dicho es que vamos a construir república y, una vez construida, a este señor se le mete en un tren y punto. A mi no me preocupa el monarca, sino el proyecto de república. A eso me refería.

-Tras el ‘caso Nóos’, ¿cuál sería una salida digna para la Monarquía?

-Dignidad y Monarquía son dos conceptos que en la historia de España siempre han sido antitéticos.

-La situación económica del país es mala, pero usted dice que será aún peor.

-No lo digo yo, lo dicen los datos. Me reúno con economistas, con gente que sabe más que yo, porque creo que es lo que un político debe de hacer. Ya lo advertimos cuando entramos en la moneda única y, ahora, esto no va a mejor, va a peor.

-Entonces, ¿insta a la sociedad a hacer frente al actual poder político?

-Soy miembro de un partido político pero, tal y como está la situación, ningún partido puede resolver esto. Éste es un problema de la sociedad, que tiene que auto organizarse. La sociedad está dividida, tiene valores contrapuestos, pero hay que buscar un denominador común en esa mayoría, alcanzar un programa con unos puntos concretos y la voluntad de erigirse en un contrapoder.

-¿Cree que estamos ante uno esos caldos de cultivo que preceden a los grandes acontecimientos?

-Caldos de cultivo hay muchos, el problema es que cuajen o no. En la Historia aparecen sólo los que cuajan. Algún día habrá que escribir las revoluciones que no fueron porque, en realidad, son muchas más que las que triunfaron. Habrá que esperar… Pero, desde luego, condiciones hay.

-¿Piensa aún que la única salida a la crisis pasa por abandonar el euro?

-Absolutamente. Hay que tener bien claro que los que hemos firmado ese manifiesto (que apuesta por la salida de la moneda única) advertimos de que va a ser duro, aunque no tanto como esto. Con un 57% de paro juvenil, peor que esto no va a ser. Desde nuestro punto de vista, salir del euro es la única salida y esperamos, también, que se nos unan otros países, sobre todo, del sur de Europa. En algún sitio tiene que empezar y, estando en el euro, salida no hay ninguna. Me baso en lo que indican los estudios desde hace años y en las propias palabras de Felipe González, que el año pasado confesó sus errores en un artículo.

-Y en ese marco, la corrupción se vuelve protagonista. ¿Qué ha ocurrido?

-La corrupción ha existido durante toda la Transición. Existió también en el franquismo, pero no salía en la prensa. España es un país fundamentalmente corrupto, desde la época de la Restauración con Fernando VII. No es un país que haya vivido una revolución cívica: es un país de viejas estructuras enquistadas, donde el poder ha sido siempre su criado. Lo que ocurre ahora responde a una forma de ser, de estar, que parte de la población ya ve sin escandalizarse. Si la gente de un país sigue votando a ladrones, la cosa está mal.

-¿Pero hay hacia dónde mirar?

-¡Claro que sí! Hacia aquí, por ejemplo. Me podrán acusar de muchas cosas, pero de eso no. ¡Claro que hay a quien mirar! Cuando se dice que todos los políticos son iguales, no es más que una forma de justificar nuestra propia concupiscencia. Los políticos somos hijos de nuestro pueblo, somos como el resto de la sociedad. ¿Quién no ha escuchado en un chigre «yo, si pudiera, haría lo mismo»? Pero creo que, cuando llegamos ahí, tenemos la responsabilidad de cambiar de actitud, para que pueblo vea que se puede seguir otro camino.

-¿Qué le parecen los líos de Bárcenas y las acusaciones de financiación irregular al PP?

-No suelo hablar mucho del tema. Éste es un señor que tendrá que justificar su fortuna y que sabe muchas cosas. Detrás de él, están ni más ni menos que todos los cohechos que ha podido haber… ¡Pero eso es algo habitual!

-¿Se está desviando la atención de los desahucios a los escraches?

-Es una cuestión de fariseísmo social. Nadie protestó por el escrache del cobrador del frac, pero cuando alguien va ante un político se habla de los pobres niños que lo sufren. Es de una hipocresía tremenda. Lo mejor es no hacer ni caso y seguir haciéndolos.

-El PCA organiza la presentación de su libro. ¿Cree que puede reconducirse la situación con IU?

-Confieso mi ignorancia sobre la situación, no es que quiera escurrir el bulto… Pero sí sé que hace falta un gran replanteamiento de toda la izquierda o de todos los que se consideran como tal. Hace falta sentarse para hablar, no de lo inmediato, sino de qué significa ser de izquierdas. Es un debate que quise lanzar y fracasé. Si los compañeros se sentasen para plantearse por qué somos de izquierdas, podría tomarse una vía de encuentro.

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Las tramas negras o como salir de esta

Carlos_Martinez_presidente_Attac_EspanaCarlos Martínez

Politólogo, Alternativa Socialista

La corrupción está alcanzando en el estado español, cotas inaceptables. No solo por la financiación ilegal del PP, que por cierto cualquier persona informada conocía hace años, -lo que ocurre es que ahora se puede demostrar- debido tal vez a alguien se le ha ido la mano, o no… Es decir algo suena.

El caso de los ERE en Andalucía, también muy grave y encima chapucero, en el que el PSOE andaluz está pringado quiera o no y su táctica de avestruz, pesimamente gestionada, está resultando ser un balón de oxígeno para el “tocado” PP, que de esa forma tiene excusa del “y tú más” aunque la verdad lo de Gürtel, Bárcenas, etc. etc. así como el asunto CAM y otras lindezas superan ya todos los limites imaginables y además sitúan a la derecha españolista en el lugar que ciertamente les corresponde en cuanto a su bajeza moral.

Pero, no lo olvidemos, el caso “PP” que es como debiera llamarse el conocido como “Barcenas”, ha sido destapado al alimón por dos piezas clave del sistema y del régimen vigente, como son “El Mundo” y “El País” es decir los grupos económicos que hay tras ellos, lo cual hace sospechar que poderosas manos se mueven por detrás y preparan algo. El stablhisment madrileño que domina el estado español, seguro que tiene recambio y solución a sus problemas y esta puesta al descubierto de las miserias del PP, seguramente preparada de antemano, tendrá sus motivaciones y sus beneficiarios.

Hace tiempo que se sabe que Rajoy, tiene poderosos enemigos y que la plutocracia dominante, tiene la voluntad de controlar más férreamente una situación que se les puede ir de las manos, pues la gravedad de la crisis financiera, se puede llevar muchas cosas por delante, incluida la monarquía, que es la clave de bóveda del ya corrupto régimen del 78 y los beneficios de los oligarcas que realmente mandan.

No obstante también hay otra corrupción, no menor y no menos dañina y asquerosa y es la de las privatizaciones. El sector público español lleva más de treinta años vendiéndose muchas veces como autentico saldo. Habría que auditar todas las privatizaciones de fábricas, astilleros, bancos, servicios y seguros, así como solares y tierras. Dilapidar lo público o lo expropiado como RUMASA o REPSOL entre otras operaciones, exigiría una revisión.

En el aznarato, hubo privatizaciones muy numerosas y muy opacas, pero Felipe González ya inicio la tendencia con entusiasmo. Ahora ya sin sector industrial, ni bancario, ni de comunicaciones público, en la época de Rajoy le ha tocado el turno a lo último que quedaba y por tanto las ventas alcanzan a la sanidad, la educación o las pensiones.

Opino, creo que las privatizaciones, que son expropiaciones de patrimonio común y de todas y todos en beneficio de propietarios privados, en especial empresas muy grandes y grandes bancos, en situaciones de muy poca transparencia son parte del germen del régimen corrupto en el que ha devenido el de 1978.

Todo esto sea dicho sin olvido ni menoscabo para con la gran corrupción, latrocinio y miseria generalizada que fue la cruel dictadura franquista.

Y ante tanto robo, expropiación fraudulenta y “liberalizaciones” para construir monopolios privados, saldos con hospitales y universidades, financiaciones ilegales de partidos en especial el PP y negocios incluso de queridas reales ¿Qué hacemos?

La Unión Europea también es responsable con sus políticas neoliberales de nuestra ruina, expolio público y desierto productivo. Todo ello en beneficio de capitales e intereses extranjeros. No lo olvidemos a la hora de hacer programa.

Oposición al régimen de expolios.-

La debilidad de la oposición convencional es bien visible. La ausencia de organización socio-política que sea capaz de generar la resistencia contundente y la ofensiva de las clases populares es exasperante. El PSOE no es capaz de frenar su propio hundimiento a pesar del mal gobierno y corrupción del PP, además el mismo partido socioliberal, tiene demasiadas causas pendientes.

Por otro lado el PSOE es junto el PP pilar fundamental del sistema y por tanto, está preso de las mismas deudas y además en temas fundamentales como el sistema financiero o la llamada deuda pública y la monarquía pacta con el Partido Popular. Ambos son coincidentes en su defensa de la Europa alemana y neoliberal. El PSOE de Andalucía, además se acaba de meter en un jardín de unas elecciones primarias en las que está haciendo el ridículo más espantoso e introduciendo de forma innecesaria una crisis suplementaria en el propio PSOE estatal y dejando a su socia de Gobierno, IU-CA en una posición delicada, acrecentada por el escándalo de los ERE y las contradicciones casi diarias del Gobierno autónomo.

Es cierto que IU-CA ha dado pasos interesantes y tomado medidas decididas en vivienda y protección social, sí, pero el Gobierno andaluz gobierna respetando el objetivo de déficit que Madrid y Bruselas imponen y existen serias dudas acerca de si esa situación se va a poder mantener. Por otro lado lo que sus socios del socioliberalismo pretenden también con las “primarias” es además de apartar el cáliz de los “eres”, tomar la iniciativa política y creen los muy ingenuos, pueden recuperar la mayoría absoluta.

No olvido y vuelvo hacía atrás en el relato, que CiU y PNV también son fuerzas sistémicas, en especial CiU y que últimamente el PP ya ha encontrado su muleta en UPyD, que además capta la sangría de votos derechistas, con hábiles maniobras de despiste, acrecentadas por la ausencia de una opción de izquierdas, no ya con posibilidades de crecer, hecho este que indudablemente se dará, sino de gobernar, de ser recambio de poder, que al fin y al cabo es lo que importa.

La situación de crisis política y del régimen, así como de crisis financiera, económica y social, pero sobre todo la inmunda transferencia de rentas de las clases populares en beneficio de los ricos, que se está produciendo, exigen un profundo cambio tanto constitucional como de las políticas públicas que se están imponiendo.

IU debe decir y ya alto y claro, si desea “exportar” el modelo andaluz en el estado español y si va a apoyar al socioliberal PSOE actual, -si es que este se deja y sus compromisos con las oligarquías económicas no le aconsejan la gran coalición con la derecha- escenario más que posible. O bien apuesta por acompañar en la construcción de un amplio bloque popular de poder cívico y antineoliberal.

Un Frente Amplio, democrático y con un programa social y de reconstrucción del bienestar, el reparto, la reforma fiscal y la banca pública, así como la defensa de la soberanía estatal y popular. Lo repito, pues lo he escrito ya, cincuenta diputados sirven para hacer a Eduardo Madina o Rubalcaba, en el mejor de los casos, presidente del Gobierno. O para seguir siendo oposición.

Gobernar, alcanzar el gobierno, que es un paso para alcanzar el poder, es muy difícil e IU no tiene hoy por hoy y sola capacidad para ello, ni masa crítica que los sostenga en el gobierno del estado. Un gobierno de izquierdas y que aplique medidas realmente socialdemócratas y de progreso, tendrá muchas dificultades, pero es imprescindible alcanzar el gobierno y cambiar las cosas, plantarle cara a Europa, acabar con las privatizaciones, recuperar y nacionalizar sectores estratégicos. Garantizar las pensiones, recuperar el empleo público y apoyar decididamente a pymes, economía social y las cooperativas, así como a sectores económicos no especulativos y productivos.

Para eso hacen falta no cincuenta, sino al menos ciento setenta diputados y diputadas y seis mil personas cualificadas, cuanto menos para llenar organigramas del estado y puestos que no se pueden dejar en manos de personas supuestamente neutrales que ya sabemos cómo se las gastan los “profesionales”.

Es posible alcanzar el gobierno.-

Yo diría que imprescindible. Hay que acabar con tanto latrocinio y con tanto robo de los de arriba a los de abajo y tanta privatización.

Han privatizado la política. Se están repartiendo el Estado. Nos están empobreciendo y vuelve a haber hambre. Nos llaman demagogos, bien, más vale ser demagogo que chorizo y sinvergüenza.

Hay que construir una alternativa de Gobierno y tener voluntad de Gobierno. Dar confianza y seguridad, pero a los humildes, a las clases obreras, a los pequeños empresarios, a las y los que sufren, a las y los desempleados.

Hay que tener un liderazgo solvente capaz de generar esa confianza. Liderazgo político y social, pero también personal. Seamos serios, se puede ser muy participativo y democrático, pero alguien tendrá que representarnos y se puede tener una dirección colegiada, pero solvente y querida. Sin gobernar tampoco podremos avanzar hacia la democracia participativa y real, ni hacía el necesario cambio constitucional.

Es pues imprescindible construir una gran convocatoria convergente y ciudadana, una alianza de toda la izquierda transformadora, que ilusione y además puesto que se trata de una experiencia, participativa y diferente, con parámetros políticos novedosos, servirá para empoderar al pueblo, a los pueblos del estado español y además ese empoderamiento será imprescindible, pues una opción de gobierno diferente, democrática, social y socializante, así como con un nuevo paradigma económico y ecológico, necesitará de mucho y decidido respaldo cívico, pues será atacada sin piedad.

Pero hemos de crear ilusión y generar confianza en nuestras capacidades, inteligencia, espíritu de sacrificio y honestidad.

Lo que hay ya se conoce y su tremendo fracaso también. Si bien el fracaso social y económico del neoliberalismo, es su triunfo político y sobre todo su beneficio, el beneficio de los de arriba, el de las escasas familias oligárquicas que dominan el estado español. Todo se está haciendo en beneficio de unas castas ya conocidas. El sufrimiento y la desesperanza en el futuro de millones de personas, exige nuestra coalición ilusionante y también nuestra capacidad para mover ya el patio. Todo está demasiado tranquilo para las tropelías que están cometiendo.

Aunque sea solo por dignidad habría que llamar ya a las movilizaciones y exigir la dimisión del Gobierno y nuevas elecciones. Pero mientras estas se producen o no, hay que llenar las calles.

Termino afirmando, que o nos movilizamos o las izquierdas serán laminadas sin piedad por los enemigos de clase. Ellos, los amos, necesitan un gobierno más fuerte y autoritario todavía. Rajoy, su “Maricomplejines”, está claro que no les es suficiente. Además la Troika y el FMI exigen más. No nos engañemos las oligarquías hispanas y su rey, están felices con esas exigencias. Por tanto, ni vamos a poder negociar, ni nos van a dar tregua, ni podemos seguir esperando no se sabe qué. Falta energía, coraje, decisión y valor. Falta contundencia en la denuncia y en el verbo. Falta que digamos basta pero de verdad.

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Una Europa alemana: Vichy para todos

43-45-3-e4326-150x150Manuel Monereo

Leyendo el último libro de Rafael Poch –La quinta Alemania (Icaria, 2013), escrito junto con Ángel Ferrero y Carmela Negrete– las cosas se entienden mejor y podemos verlas con perspectiva. El dato central: la reunificación alemana, en el contexto de la disolución del Pacto de Varsovia y de la desintegración de la URRS, cambió la naturaleza de la Unión Europea.

Al principio, no se notó demasiado: había que pagar la enorme factura de la anexión de la RDA y hacerlo en condiciones que no pusieran en peligro lo delicados equilibrios de poder en una Europa y un mundo que cambiaba aceleradamente. Lo que vino después es conocido: la Agenda 2010 del gobierno socialdemócrata-verde (lo de rojo-verde me parece excesivo) presidido por Schröder.

Los autores lo analizan detalladamente: un gobierno teóricamente de izquierdas realiza un sistemático desmontaje del Estado social alemán con el objetivo explícito de devaluar los salarios y debilitar el poder de los sindicatos. Una vez más, haciendo lo que la derecha no se atrevería a realizar y practicando eso que los medios suelen denominar el “coraje reformista” de los políticos que responsablemente gobiernan más allá de las ideologías de derecha e izquierda.

Estos son los famosos “deberes” que ya hicieron los alemanes y que ahora nos toca realizar a nosotros, los holgazanes del sur de la UE. Se suele olvidar que el ajuste en estos países ha sido mucho más duro y en menos tiempo y, lo fundamental, que las respectivas bases de partida eran muy diferentes, es decir, que los derechos sociales eran mucho más significativos en el centro que en la periferia.

Lo que la llamada Agenda 2010 ponía de manifiesto era claro y preciso. El Estado alemán (es decir, la alianza entre la patronal, el gobierno, la clase política, con la complicidad de una parte de la dirección sindical) diseñó una estrategia de desarrollo nacional neo-mercantilista con el objetivo de ganar mercados de los demás países de la Unión en base a su superioridad tecnológica, a una brutal devaluación salarial y a las nuevas reglas del “sistema euro”.

Al final, lo que se ha ido consolidando es un “núcleo” exportador-acreedor en torno a Alemania y una periferia subalterna importadora-deudora, condenada a transitar rápidamente hacia el subdesarrollo.

Como Anguita dijo en los noventa, la Unión Europea en gestación liquidaría el Estado social, los derechos laborales y sindicales y terminaría por dividir duraderamente a Europa, a la de verdad, que es mucho más que la UE.

Situadas así las cosas, se podrá entender sin demasiadas dificultades que estamos ante un cambio de naturaleza de la integración europea que, más temprano que tarde, la hará inviable en el futuro. ¿Por qué? Porque la integración es incompatible con estrategias estatales basadas en disputar mercados, empleos y beneficios a costa de los demás países, sobre todo cuando estos son más débiles.

Las políticas de “arruinar al vecino” son siempre inaceptables, mucho más cuando, teóricamente, se está en proceso de integración europea en base a una moneda única que impide, entre otras cosas, devaluar y controlar la política monetaria. Este es el verdadero problema del euro: una moneda extranjera para todos los Estados miembros al servicio de la estrategia nacional de Alemania.

Si esto es así ¿por qué los demás gobiernos, sobre todo del sur, lo aceptan? Una primera respuesta parece evidente: los fundamentos jurídico-políticos de la UE constitucionalizan el ordoliberalismo alemán convirtiendo en obligatorias las políticas que sirven a los intereses de los poderes económicos dominantes. Toda la llamada construcción europea es un perfecto “sistemas de cierres” que la convierten en (casi) irreversible, no dejando otro resquicio que acatarla (aceptar las políticas neoliberales como las únicas posibles) o romper abiertamente con ella. Una ratonera, como diría Martín Seco.

Sin embargo, creo que hay otra razón más de peso, más de clase, con un carácter “fundador de un Nuevo Orden Europeo”. Una metáfora podría explicarlo mejor. Me refiero a la Francia de Vichy y es debida (ampliada y redefinida) a Miguel Herrero. Como es sabido, Vichy hace referencia a la ciudad-balneario donde residía el gobierno títere impuesto por las tropas alemanas tras la derrota de Francia en la Segunda Guerra Mundial.

Lo característico de dicho gobierno fue una tercera entidad (la Alemania hitleriana) vino a resolver el conflicto existente en la república francesa entre el movimiento popular democrático y de izquierdas y las clases conservadoras y de derechas. Los tanques alemanes dieron la victoria a las clases dominantes y condenaron a la cárcel, a la tortura, al exilio y a la muerte a los patriotas republicanos que unieron rápidamente liberación nacional con emancipación social.

Las clases dominantes de la zona sur del euro están resolviendo sus problemas al modo francés de Vichy: aprovechar el poder de las fuerzas económicas-financieras alemanas (las finanzas siempre han sido la continuación de la guerra por otros medios) para liquidar los derechos sociales y laborales, cambiar, en sentido reaccionario, el modelo social y convertir nuestro débil sistema político en una democracia “limitada y oligárquica”. Hay una alianza entre las clases dominantes de los países del sur en torno a la burguesía alemana, para legitimar el Estado de excepción global e imponer un nuevo orden social y económico europeo.

El problema es que a los españolitos y españolitas nos toca la periferia, es decir, una estructura productiva débil y dependiente, con una industria poco significativa y controlada por las trasnacionales, mucho turismo de masas y una agricultura y pesca residual. En un espacio económico así configurado no caben derechos sociales y sindicales, trabajo decente y pensiones dignas. Será el Reino de la desigualdad y se provocará una enorme concentración de renta, riqueza y poder en manos de una restringida y maciza oligarquía y una clase política subalterna y corrupta.

¿Pesimismo? Para nada: realismo bien informado. Miremos a nuestro alrededor y reflexionemos ¿Alguien nos hubiera dicho hace apenas cuatro años que nos encontraríamos ante esta involución que solo cabe calificar de civilizatoria? ¿Alguien cree que esta deriva no va a continuar para peor?

Lo que se está produciendo es la crisis del Régimen constitucional del 78 y la transición hacia otra cosa que está recién comenzando. Las clases dominantes españolas (incluidas las burguesías vasca y catalana, siempre ha sido así) a lo suyo y a lo de siempre: aliados subalternos de los que mandan y dispuestos a vender, una vez más, a las gentes de este país. Su único proyecto: mandar, repartirse las migajas de la explotación y poner fin a esa fechoría histórica de una democracia basada en la igualdad, la justicia y la emancipación social.

¿Qué hará la plebe y que harán las izquierdas después de tantos desengaños y estúpidas ilusiones?

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